Como están?
Hoy es un buen día para escribir , hacia unos días que no lo hacíamos y realmente me parece que siempre es bueno y ayuda a reflexionar, opinar, compartir palabras de otros como una forma de abrir el debate y si es posible dar un punto técnico que no siempre es el que prima, las realidades muchas veces sobrepasan lo “correcto”
Todos los Domingos que estamos en vivo en la radio hay charlas y mensajes de personas que por ahí no conocemos personalmente , pero son como una familia que siempre está ahí, nunca se puede predecir desde donde, nos sorprenden siempre y vaya si se aprende.
Ayer desde un pueblito muy pequeño de una provincia de argentina, una señora que siempre escribe me pone –Mijo..estoy cansada , hay días que la verdad no tengo ganas de aguantar a nadie..-, e inmediatamente me hizo acordar a un video de esos que siempre llegan, de canales que muchas veces son muy interesantes y caen al scroll curioso de algunos días.
Lo dejo aquí más abajo y si pueden véanlo, pero para completarlo LEAN LOS COMENTARIOS, porque es lo más interesante.
Este video plantea algo disruptivo: ¿Y si perder el interés en todo no es el fin del mundo, sino el comienzo de uno nuevo?
La trampa de la "Energía Prestada"
Vamos a desglosar esto con seriedad , necesaria, pero con un poco de humanidad simple y esencial.
Muchos de ustedes, quizás vos que estás leyendo ahora, han pasado años funcionando con lo que la psicología profunda llama un "Falso Self" o una identidad construida para agradar. Hemos vivido con energía prestada.
Perseguimos metas que no eran nuestras, mantuvimos vínculos por obligación, nos compramos el cuento de que "ser exitoso" era tener el auto nuevo, la foto con filtro en Instagram o la familia de publicidad de  novelas o individuos perfectos.
Nuestro sistema nervioso es sabio, mucho más que nuestra razón. Y llega un día en que dice: Basta.
Esa apatía, ese "no tengo ganas de nada", técnicamente se llama anhedonia, pero en este contexto no quiero patologizarlo.
Quiero que lo miren como un mecanismo de defensa inteligente. Tu cuerpo cerró el grifo de la dopamina (la hormona del placer y la recompensa) porque se cansó de que la desperdicies en cosas que no nutren tu alma.
No te estás deprimiendo necesariamente te estás recalibrando.
Es como si estuvieras limpiando la casa. Se siente vacío porque sacaste los muebles viejos, pero todavía no llegaron los nuevos. Y ese espacio intermedio, ese silencio aterrador, es vital.
Cuando la realidad golpea sin filtros: El caso de "María"
Pero ojo, no podemos hablar de esto solo desde la comodidad de una crisis existencial de clases o edades. La vida tiene aristas mucho más filosas.
El Sábado compartí unos minutos de charla con una chica de 21 años , era imposible no trazar un paralelismo con mis hijas o con lo que vivimos nosotros mismos a esa edad, y eso sumaba mas dolor.
Vamos a llamarla Maria..ok? , 21 años, lata de cerveza en mano a las 8 de la mañana, cigarro en la otra mano, decenas de tatuajes, aros etc ( no empiecen con que tengo algo contra los tatuajes o los piercing..por favor, entiendan por donde voy) .
Un montón de nervios apilados mezcla de algún cigarrito extraño, bebida y pucho, tos, hambre seguro, y ganas de hablar..de contar..
-Mi hermano se murió la semana pasada en un accidente, andaba en la mala.., me escape del Inau ( en Uruguay Instituto nacional de niños y adolescentes) y me fui a vivir sola, nunca tuve padres, me atendieron psicólogos que en grupo me mandaron muchas pastillas y que me internara, estoy para cualquiera porque nadie me va a dar nada ..-
Bonitas palabras no ?, perdida de interés en todo??, saquen sus conclusiones..
En psicología social hablamos de la indefensión aprendida. Es cuando la vida te golpeó tantas veces que tu cerebro asume que no hay salida, que no importa lo que hagas, el resultado será dolor. Entonces, dejas de intentar.
María no es como he escuchado alguna vez decir una "mente débil". Es una sobreviviente de una sociedad que muchas veces prefiere medicar en grupo para atontar el dolor, en lugar de abrazar la historia traumática de quien nunca tuvo padres.
La parálisis y la salida
Aquí es donde unimos las dos puntas del lazo: la señora cansada en Argentina y María en la esquina. Ambas, en escalas totalmente diferentes, están frente a un muro.
Lo que tenemos que entender es que no se avanza "tuneando" la realidad.
Sigo viendo gente esperando el golpe de suerte, la lotería, el "príncipe azul", "la princesa ideal" ,  o que el universo les retribuya mágicamente lo buenos que son. Y lamento decirles, desde el mayor y amargo realismo posible: No es por ahí.
Detenerse al lado del río a mirar tu sombra, caminar errante y solo, escucharte a vos, es necesario...alguna vez , algún tiempo. Pero no te podes quedar a vivir ahí. No permitas que la tristeza calce como un guante cómodo en tus debilidades.
El desafío de la reconstrucción
Si hoy sentís que nada te motiva, que tus canciones favoritas son ruido y que las charlas te agotan: No te fuerces.
No intentes volver a ser el de hace seis meses. Ese "vos" funcionaba con nafta súper en un motor diésel. Ya no sirve.
1.     Acepta el vacío: No lo llenes con compras, con comida, con likes en redes sociales ni con relaciones tóxicas. Báncate el silencio. En ese silencio es donde empieza a hablar tu voz verdadera, esa que estaba afónica de tanto gritar y no ser escuchada.
2.     Sanar hacia adentro: No hay forma de compartir cosas buenas si estamos podridos por dentro. La salud mental no es estar feliz todo el tiempo es tener la capacidad de gestionar el dolor sin que nos destruya.
3.     La nueva identidad: Lo que viene después de esta "pérdida de interés" es una versión tuya más honesta. Quizás más tranquila, menos estridente, con menos "amigos" de Facebook, pero con vínculos reales de carne y hueso.
A "María", si pudiera hablarle de nuevo, no le diría que "todo va a estar bien" mágicamente. Le diría que su dolor es válido, que su rabia es legítima, pero que ella es mucho más que su etiqueta de "chica del INAU". Que hay una fuerza en ella que la mantuvo viva hasta hoy, y esa misma fuerza, si se canaliza, puede construir una vida propia, no la que le impusieron.
Y a vos, que estás leyendo esto y sentís que la vida se puso en blanco y negro: Ten paciencia.
Te estás deshaciendo de quien creías que tenías que ser, para conocer a quien realmente SOS.
Y créeme, esa persona que está por nacer, vale la pena el esfuerzo.
Sigamos aprendiendo. Sigamos siendo esa familia que se acompaña los domingos y todos los días. Porque al final, lo único que nos salva no es la medicación ni el filtro de Instagram, sino el vínculo humano honesto, ese que te dice: "Te veo, te entiendo, y no estás solo en esto".
Abrazo grande para todos, gracias por siempre leernos y compartir tiempo de valor.
Jorge – Estudio Once