Vivimos en una época donde la tristeza tiene mala prensa y el cansancio se confunde con fracaso. Desde una señora en un pueblo argentino hasta una joven de 21 años luchando contra su destino en una esquina, hay un hilo invisible que nos une: la sensación de que el traje que llevamos puesto ya no nos queda. Hoy analizamos por qué esa "apatía" que sentís quizás no sea una enfermedad, sino tu alma pidiendo a gritos que dejes de actuar y empieces, por fin, a vivir.