¿Cómo están?
Hoy el calendario marca el día de las flores, las cenas y las promesas. Conocemos la historia del mártir romano que casaba a escondidas, pero... ¿conocemos nuestra propia historia interna? Basándonos en la mirada de la psicóloga Pilar Sordo, hoy en Estudio Once te invitamos a redescubrir San Valentín. No desde la necesidad de que otro nos complete, sino desde la responsabilidad de "llenarnos" primero a nosotros mismos.
Porque la voz que más escuchas en tu vida es la tuya, y de cómo la trates dependerá la calidad de quien camine a tu lado.
Hoy es uno de esos días donde el mundo parece dividirse en dos: los que celebran el amor romántico con efusividad y los que miran la fecha con cierta ambición comercial.
Pero aquí, donde siempre buscamos el lado humano de las cosas, creemos que este 14 de febrero es la excusa perfecta para parar y hacernos preguntas importantes.
Primero, un poco de historia: El rebelde del amor
Antes de profundizar, vale la pena recordar por qué estamos aquí. Seguramente leyeron que San Valentín fue un sacerdote romano del siglo III, en tiempos del emperador Claudio II.
En una Roma sumida en guerras, el emperador creía que los hombres solteros, sin ataduras ni familias que extrañar, eran mejores soldados. Por eso, prohibió el matrimonio entre jóvenes. Valentín, considerando esto una injusticia atroz, comenzó a celebrar matrimonios en secreto.
La historia termina como muchas de esa época: fue descubierto, encarcelado y, según la leyenda, antes de ser ejecutado un 14 de febrero, dejó una nota a la hija de su carcelero (a quien habría curado de la ceguera) firmada con un:“De tu Valentín”.
De mártir cristiano a la producción masiva de tarjetas en el siglo XIX, la fecha se transformó.
Y aunque es válido que emprendedores y artesanos aprovechen el día para mover la economía, nosotros queremos ir más allá.
"No vayas al supermercado con hambre"
Esta semana, compartía una charla magistral de Pilar Sordo en el ciclo "Aprendemos Juntos" (se las dejo al final) , y hay un concepto que me parece vital para este día. Pilar utiliza una metáfora brillante que explica por qué muchas veces "sufrimos" el amor en lugar de disfrutarlo.
Ella dice:"No se puede ir al supermercado con hambre. Porque si vas con hambre, compras cualquier cosa que no necesitas, solo para saciar la ansiedad del momento. Para elegir pareja (o sostener un vínculo), es lo mismo: no se puede elegir con hambre emocional".
Si hoy buscas un "Valentín" desde la carencia, desde el hueco, desde el "necesito que me validen", terminas aceptando vínculos que no te nutren.
Terminas eligiendo "comida chatarra" emocional.
La voz más importante
Pilar nos recuerda algo que a menudo olvidamos:"La voz que más escuchas en tu vida es la tuya: escúchala y cuídala".
El amor verdadero, ese que logra mariposas en el cuerpo y paz en el alma, no nace del encuentro fortuito con otro. Nace cuando cada persona supo encontrarse a sí misma primero.
El amor propio no es soberbia ni egoísmo.
Al contrario, es un acto de generosidad inmensa hacia el otro. ¿Por qué? Porque cuando uno se quiere, se cuida y se "llena" a sí mismo, puede entregarse a su pareja gratis. Sin cobrarle peaje, sin exigirle que tape nuestros agujeros emocionales.
Te amo porque quiero compartir mi plenitud con vos, no porque te necesito para sobrevivir.
Hacia un amor maduro: De a dos, pero enteros
Muchos mensajes hoy hablarán de "medias naranjas". En Estudio Once preferimos hablar de naranjas enteras que deciden rodar juntas.
El verdadero desafío de San Valentín no es encontrar la reserva en el restaurante, sino lograr esa madurez donde:
- Somos responsables de nuestra propia vida y felicidad.
- Entendemos que la felicidad es, ante todo, Paz Interior.
- No hay apuros, no hay verdades a medias ni promesas vanas.
El amor maduro se vive de a dos, sí.
Pero con ambas partes sabiendo que están listas para dar, no para pedir.
Implica evolucionar, a veces desencontrarse, pero siempre volver al eje del respeto mutuo.
La invitación
Entonces, que este San Valentín no te confunda, ni en la más platónica de las historias ni en la más real.
Los invito a realizar el ejercicio más difícil y hermoso: Sean cada uno su propio San Valentín.
Mírense al espejo, trátense con cariño en su diálogo interno, perdónense los errores y abrácense.
Si logran sanarse y "comer antes de ir al supermercado", les aseguro que el amor que compartan con quien tengan al lado (pareja, hijos, amigos) será de una calidad indestructible.
Con conciencia plena, para no dañar al otro, y sin olvidarse de repararse a uno mismo antes.
¡Feliz día del amor (propio y compartido)!
Jorge Estudio Once 
Conceptos : Pilar Sordo (vean el video, no se van a arrepentir)