












Psicologia
El invierno se siente en el cuerpo, pero más se siente en el alma si no lo acompañamos con comida de verdad. El puchero no es solo una receta, es una lección de paciencia. Requiere tiempo, fuego lento, zapallo, boniato, un buen corte de carne y el calor que empaña los vidrios de la cocina. Sentarse en familia a compartir el caldo es conectarnos con nuestros abuelos, con esa época donde no existía el delivery y el amor se demostraba cocinando para los nuestros.