24 de febrero de 2025
Hoy, el mundo de la música se viste de luto ante la irreparable pérdida de Roberta Flack, la icónica cantante que durante más de cinco décadas transformó cada nota en una experiencia única y emotiva. Nacida en 1937 en Carolina del Norte, Flack emergió como una de las voces más sublimes del soul, dejando un legado que ha marcado la historia musical y el corazón de millones de oyentes en todo el mundo.
Un Legado Forjado en la EmociónDesde sus inicios, Roberta Flack demostró que su talento iba más allá de una mera ejecución vocal su capacidad para transmitir sentimientos profundos la convirtió en una verdadera narradora de emociones. Con clásicos inmortales como "The First Time Ever I Saw Your Face" y "Killing Me Softly With His Song", supo capturar la esencia del amor, la melancolía y la esperanza, haciendo que cada interpretación se sintiera como un íntimo susurro dirigido a cada oyente.
Trayectoria y Contribución a la MúsicaNancy Wilson, Nina Simone y Esther Phillips exploraron a principios de los años sesenta el territorio del jazz soul nocturno y sensual, pero quien más y mejor se acercó al género fue la gran Roberta Flack, que saltó a la fama dos años después de debutar en Atlantic con el álbumFirst Take, gracias a la película de Clint EastwoodPlay Misty For me (en España,Escalofrío en la noche), que incluyó en su banda sonora una de las grandes baladas soul de la historia,The First Time I Ever Saw Your Face, compuesto por el cantautor británico Ewan MacColl.
Durante una carrera repleta de éxitos y reconocimientos, Flack se destacó por romper barreras y fusionar diversos géneros musicales, dejando una huella imborrable en el panorama internacional. Su técnica impecable y su inigualable sensibilidad le permitieron colaborar con destacados artistas y productores, elevando cada proyecto a un nivel de excelencia que inspiró a nuevas generaciones de músicos y amantes de la buena música.
En estudios de grabación y en escenarios alrededor del mundo, se podía apreciar la precisión y la pasión que definían su arte. Cada álbum, cada sencillo, era un testimonio de su dedicación y de la fuerza transformadora del arte, capaz de unir culturas y trascender fronteras.
Vocalista y pianista de maneras exquisitos, Roberta Flack nació en Black Mountain, Carolina del Norte, el 10 de febrero de 1937, y creció en Arlington, Virginia, tutelada musicalmente por su familia, educada en el coro góspel de la iglesia Africana Episcopal Metodista de Sión, donde su madre tocaba el órgano. Conscientes de su precoz talento musical,a los 15 años sus padres la enviaron a estudiar piano clásico a la prestigiosa Universidad Howard de Washington, donde conoció a quien se convertiría en su gran amigo y alter ego artístico, Donny Hathaway.
Después de graduarse, comenzó a ganarse la vida acompañando al piano a cantantes de ópera e interpretando jazz y blues en el circuito de clubes nocturnos de Washington, donde un día conoció a Les McCann,un pianista de maneras clásicas que recomendó su fichaje a los capos de Atlantic Records, que acababan de hacerse con los servicios de la otra gran dama del soul de la época, Aretha Franklin.
El mes de febrero de 1969, grabó su primer álbum para la compañía neoyorquina, producido por el históricoJoel Dorn,un disco absolutamente único, donde demostraba su pasmosa versatilidad recreando en clave de soul after hours el folk prístino de Ewan MacColl, el jazz vocal de Gene McDaniels y Less McCann (Compared To What), los espirituales (ITold Jesus) y las baladas de Leonard Cohen (Hey, That's No Way To Say Goodbye).
Sin embargo, el elepé no funcionó a nivel comercial hasta que Clint Eastwood eligió el clásico de MacColl para la banda sonora de su debut como director de cine. Atlantic aprovechó el tirón y el álbum y el single de Roberta Flack subieron hasta el Top 1 de las listas, consagrándola como la extraordinaria artista que tanto influiría en las carreras de contemporáneas suyas como Natalie Cole, Randy Crawford o Anita Baker.
Especializada en tiempos medios, estándares y baladas, grabó dos estupendos álbumes más,Chapter Two(1970) yQuiet Fire(1971), y uno de duetos con Donny Hathaway antes de volver a triunfar conKilling Me Softly With His Song, otra balada susurrante y adhesiva, dedicada al "American Pie" de Don McLean e incluida en el álbum  Killing Me Softly(1973). Con este single ganó su segundo Grammy consecutivo y de algún modo contribuyó a crear un subgénero dentro del soul denominado quiet storm, en referencia al álbum homónimo de Smokey Robinson.
La Voz que Conectaba AlmasMás allá de los números y los premios, lo que realmente definió a Roberta Flack fue su habilidad para conectar con las personas. Su música fue un refugio para quienes buscaban consuelo, inspiración o simplemente un momento de introspección en medio del caos cotidiano. En palabras de un colega de la industria, “La voz de Roberta era un susurro que se transformaba en un grito de libertad y emoción, capaz de tocar el alma de cualquier oyente”.
Hoy, al despedirnos de esta luminaria, celebramos no solo su inigualable carrera, sino también el legado emocional que deja atrás. Su arte continúa vivo en cada acorde y en cada recuerdo, marcando el camino de futuros artistas y ofreciendo a cada nueva generación la posibilidad de redescubrir la magia de su música.
Un Legado EternoEn 1978 puso en circulación otro de sus mejores trabajos, el elepé Blue Lights In The Basement, pero su vida se torció el 13 de enero de 1979, conmocionada por la noticia del suicidio de su íntimo amigo Donny Hathaway. Luego ralentizó su actividad, publicó algunos discos menores y en 2012 grabó uno de sus álbumes soñados, Let It Be Roberta, un homenaje a los Beatles muy sentido, porque fue amiga y vecina de John Lennon y Yoko Ono en el edificio Dakota.
En 2022 se retiró tras anunciar que padecía ELA. Hoy falleció en Manhattan, con 88 años de edad.
La partida de Roberta Flack deja un vacío irreparable en el mundo musical, pero su legado perdurará en cada rincón donde la música sea celebrada. Desde los estudios de grabación hasta las listas de reproducción diarias, la esencia de Flack sigue iluminando los corazones, recordándonos que la verdadera grandeza del arte reside en su capacidad para transformar vidas y unir almas.
En este día, mientras el mundo llora la pérdida de una verdadera leyenda, también se rinde homenaje a una vida dedicada al arte y a la pasión. Roberta Flack nos ha enseñado que la música es mucho más que sonido: es el lenguaje universal que nos conecta, nos emociona y nos inspira a ser mejores.
Descansa en paz, Roberta. Tu voz seguirá cantando en el eco eterno de la historia musical.