











Psicologia
El poder liberador de decir "No sé"

No hay meteorólogo más exacto que las ganas de comer tortas fritas. Caen las primeras gotas en el techo de chapa y, automáticamente, en miles de casas se empieza a armar la masa. No es un tema de hambre, es un tema de clima hogareño. Agujerear el centro de la masa para que no se infle, escuchar el ruido del aceite caliente y pasarlas por azúcar es una tradición que nos iguala a todos. Un mate amargo y una torta frita caliente te arreglan cualquier domingo gris.