











Psicologia
El poder liberador de decir "No sé"

En otros países, la gente termina el plato, se levanta y se va. Nosotros, por suerte, tenemos la sobremesa. Ese espacio donde los platos sucios quedan a un lado y la verdadera charla empieza. Es el lugar donde los hijos cuentan sus problemas, donde los abuelos repiten sus anécdotas y donde se arreglan las diferencias. En un mundo que nos apura constantemente para levantar la mesa e ir a lavar los platos, quedarnos sentados charlando media hora más es nuestro mayor acto de resistencia familiar.