











Psicologia
El poder liberador de decir "No sé"

En la adolescencia hacíamos amigos en la esquina, en el liceo, jugando al fútbol. Al crecer, el trabajo, las deudas y la familia nos dejan poco margen para conocer gente nueva. Nos volvemos más selectivos y tenemos menos tolerancia a las tonterías. Sin embargo, cuando a los 50 o 60 años lográs conectar con alguien que entiende tus chistes, respeta tus silencios y no te juzga, esa amistad vale oro. Ya no buscamos cantidad para llenar un cumpleaños; buscamos calidad para tener con quién tomar un café de verdad.