












Agosto se llevó los fríos que calan los huesos, y con él, esa necesidad imperiosa de comer guisos de lentejas y pucheros todos los días. El cuerpo es sabio y ahora nos empieza a pedir cosas más ligeras, colores vivos y digestiones más amables.
Pero comer sano no tiene por qué ser aburrido ni caro.
Hoy te proponemos la "Tarta Rústica de Primavera". No lleva molde perfecto, se hace a mano alzada. Comprá una masa integral de tarta.
Salteá en una sartén con un hilito de aceite de oliva lo que tengas: cebolla morada, unos zapatitos cortados finos, medio morrón rojo y, si te animás, unos tomates cherry enteros. Condimentá con sal, pimienta y un poco de orégano.
Poné todo eso en el centro de la masa, cerrá los bordes hacia adentro pellizcándolos de forma rústica, tirale un poco de queso magro por arriba y al horno hasta que dore. En 20 minutos tenés una cena ligera, nutritiva y con todos los colores de la nueva estación.
Cuidarse empieza por la cocina, y cocinar con ganas es un acto de amor propio.