












Psicologia
Costó, pero lo entendimos. La pandemia nos había desdibujado la línea entre el living de casa y la oficina. Los jefes mandaban mensajes a las nueve de la noche y sentíamos la obligación de contestar. Hoy, la ley es clara y las empresas lo están respetando: cuando el horario laboral termina, el empleado tiene el derecho absoluto a no responder ni un solo correo. Respetar el tiempo libre del otro es el primer paso para tener una sociedad más sana y menos irritable.