El miércoles al mediodía, en la Escuela 123 ubicada sobre la avenida José Belloni, barrio Jardines del Hipódromo de Montevideo, ocurrió un grave incidente de violencia institucional.
Según reportes, una madre acompañada por un grupo de adolescentes ingresó al centro educativo encabezando un conflicto originado días antes entre su hija y otra alumna. Una vez dentro, los agresores dirigieron golpes hacia la menor, a su madre, a otros niños presentes e incluso al cuerpo docente y administrativo del establecimiento. 
El sindicato de maestros calificó el hecho como “brutal” y señaló que venía advirtiendo un incremento en los episodios de agresión a escuelas de Montevideo.  A raíz de ello, ADEMU convocó a un paro de 24 horas para este jueves en todos los centros públicos de la capital y realizará una asamblea docente para definir próximas acciones. 
La ANEP y las autoridades de Educación Primaria decidieron suspender clases en la escuela 123 y en la cercana escuela 55 —ambas en el mismo predio— debido al impacto emocional en la comunidad escolar.
Además, se solicitó apoyo policial y la intervención de equipos de psicólogos y asistentes sociales para atender a los niños y padres afectados. 
Docentes y madres relataron que el episodio escaló rápidamente: “pegaban a todo lo que se movía”, aseguró una docente en un audio que circuló por WhatsApp. El directorio de la escuela emitió denuncias policiales por agresión y amenazas hacia alumnos y familias. 
El hecho no solo pone en evidencia la vulnerabilidad del espacio escolar ante la violencia externa, sino también la necesidad urgente de una estrategia nacional de convivencia y protección en los centros educativos.
Como dijo uno de los referentes sindicales, “la escuela sola no puede” enfrentar estos ataques sin un marco de apoyo institucional y comunitario. 
Las autoridades han anunciado que revisarán los protocolos de seguridad y reforzarán la presencia de agentes en zonas de mayor conflicto.
Mientras tanto, miembros de la comunidad educativa y de la salud mental ya trabajan para contener el trauma vivido por niños, familias y docentes en uno de los episodios más graves registrados en el sistema de escuelas públicas de Montevideo..