
La muerte de la letra cursiva: ¿Qué perdemos al dejar de escribir a mano?

Hacé memoria: ¿Cuándo fue la última vez que escribiste una carilla entera a mano? Hoy tecleamos todo. Mandamos audios o tocamos una pantalla de vidrio.
La letra cursiva, esa que nos hacían practicar con paciencia en los cuadernos de caligrafía de la escuela, se está extinguiendo.
Los neurólogos avisan que esto tiene un costo caro.
Escribir a mano, conectar una letra con la otra, obliga al cerebro a pensar más lento, a reflexionar, a ordenar las ideas antes de plasmarlas en el papel. Además, la letra a mano tiene alma.
Ver una vieja receta escrita por tu madre, o una carta de amor de hace treinta años, es ver la personalidad, el pulso y el sentimiento de esa persona impreso en tinta.
Un mensaje de WhatsApp es igual para todo el mundo una carta escrita a mano es una huella digital del corazón.
No dejemos que se pierda.
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