
El nido vacío no es el final: Cómo redescubrir a tu pareja cuando los hijos se van

Pasa en un parpadeo. Ayer le estabas enseñando a andar en bicicleta, y hoy lo estás ayudando a subir cajas a un camión de mudanza porque se va a vivir solo o a estudiar lejos.
Cuando la puerta se cierra y los padres quedan solos en la casa, el silencio aturde. Es el famoso "síndrome del nido vacío".
Durante 20 años, la rutina, las cuentas y las preocupaciones giraron en torno a los gurises. Muchos matrimonios se miran y piensan: "¿Y ahora de qué hablamos?".
Pero la psicología nos tira un salvavidas hermoso: este no es el final de la familia, es el renacer de la pareja.
Es el momento de volver a invitar a salir a la persona que tenés al lado. De ir al cine un martes, de cocinar con una copa de vino sin apuro, de viajar con un bolso liviano.
Si logramos pasar el nudo en la garganta de las primeras semanas, descubrir al otro sin el "rol de padres" de por medio es una aventura maravillosa.
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