
La anestesia del alma: Por qué las canciones nos salvan

Hola, como están ?  . Buen Domingo para todos.
La anestesia del alma: Por qué las canciones nos salvan cuando la vida nos deja sin respuestas.
Hay momentos donde el dolor, la espera o la incertidumbre nos acorralan. Ayer, el mensaje de un oyente desde un pueblito de Argentina nos recordó que, cuando las palabras no alcanzan para sanar, siempre habrá una melodía dispuesta a darnos el empujón para seguir caminando.
La música es, sin dudas, el único hilo invisible que nos acompaña la vida entera. Crece con nosotros. Una misma canción que a los veinte años nos hacía saltar de alegría, a los cincuenta nos puede sacar una lágrima por todo lo que pasó en el medio.
Hemos visto a nuestros artistas favoritos madurar, envejecer, tropezar y levantarse. A veces no escriben sus propias historias, pero cuando lo hacen, nos regalan pedazos de su alma que terminan siendo nuestro propio refugio.
Ayer, mientras estábamos al aire, me llegó un mensaje. Era de alguien que nos escuchaba desde un pueblito muy pequeño en Argentina. Me contó una historia de vida que, según de qué lado del mostrador te pares, podía sonar tremendamente triste.
Junto con el mensaje, me mandó una canción y me dijo: "Mira, Jorge, este es mi himno".
La canción era "Desire"(Deseo), de Ryan Adams.
Apenas la escuché, la cabeza se me fue directo a los recuerdos. Los que son de mi época seguramente se acuerden de aquella serie de culto, Dr. House. Un médico cínico, brillante, siempre infalible, que resolvía los diagnósticos más imposibles con una frialdad casi irreal.
Pero hubo un capítulo particular donde a House no le salieron las cosas. Se equivocó. La vida le demostró que no lo sabía todo, se le cayeron las estanterías y se topó con su propia vulnerabilidad. ¿Y saben qué canción sonaba de fondo en ese momento de fracaso y humanidad pura? Exacto."Desire".
Me puse a repasar un poco la historia de Ryan Adams, el autor. Un tipo que vivía, literalmente, para componer. Un caso clínico en la industria de la música: un artista tan desbordado de emociones que le mandaba a su productora muchísimas más canciones de las que ellos tenían capacidad física de grabar o lanzar. Un torrente de sentimientos que no podía parar.
Qué mezcla de cosas, ¿no? El oyente del pueblito, el doctor que se quiebra y el músico que se desborda.
Pero enseguida me dije a mí mismo que teníamos que unir todo esto para sacarlo a la luz. Porque si hay algo que no me gusta, es sentir a la gente estancada. No soporto ver a las personas paralizadas por el pesimismo o por un "deseo" que quedó colgado de la nada misma, alimentando resentimientos, dolores o esperas eternas que no llevan a ningún lado.
Creo firmemente en el avanzar. En sanar y seguir buscando. En caminar sin dañar a nadie, y sin permitir que nos dañen.
Y si esa espera o ese proceso de sanación se hace con música de fondo, el camino siempre es más fácil. Me atrevo a decir que las canciones, muchas veces, son anestesias parciales para esos arreglos internos que cada persona tiene que hacerse. Te calman un rato el dolor de afuera mientras vos, por dentro y en silencio, haces el trabajo duro de coser la herida.
Y ese trabajo, se puede hacer a cualquier edad.
Por eso hoy les pregunto, con la mano en el corazón: ¿Ustedes qué piensan? ¿El amor, el deseo, el encuentro... se limitan a los 20 o a los 30 años? ¿O podemos tener la seguridad de que, a los 50, a los 60 o a los 70, alguien va a volver a hacernos sentir esas famosas "maripositas" en la panza? Esas mismas que ahora en septiembre, con la primavera asomando, empezaremos a ver volar coloridas y libres.
¿Qué cosas te están limitando hoy? ¿Qué te hace dudar? ¿Cómo está tu fe, tu autoestima, la confianza en vos mismo?
La vida continúa todos los días. Te levantes con ganas o no, el sol vuelve a salir. Y entendiendo por enésima vez que cuando nos toque irnos no nos vamos a llevar absolutamente nada en los bolsillos, tu única obligación hoy es preocuparte, cada segundo, por encontrar lo que te haga feliz.
Pasa la página. O retrocede un paso si la situación lo justifica para tomar impulso. Pero muévete. Ya sea bajo el marco de una buena canción, compartiendo una copa de vino, o simplemente transitando la más sana y serena de las esperas.
Los espero a partir de las 13 , con la historia de todas las décadas musicales para estudio Once y cerrar este mes maravilloso de nostalgia humana y real aunque la inteligencia artificial siga creciendo.
Jorge Estudio once Uruguay
Más Noticias





Cuando se va la luz, se encienden las verdaderas necesidades







