Hubo un tiempo donde la prisa nos hizo olvidar el encanto del viaje. Hoy, Europa está reviviendo con fuerza los trenes nocturnos. La gente prefiere subirse a un vagón a la noche, leer un libro en el coche comedor, dormir arrullado por el sonido de las vías y despertar en otro país. Es una forma de bajar las revoluciones, contaminar menos y recordar que viajar es una experiencia romántica, no un mero trámite de aeropuerto.
Trenes nocturnos: El romanticismo de viajar lento vuelve a conquistar Europa
Para combatir la contaminación de los aviones cortos, renacen las rutas de trenes cama. Una forma de viajar donde el trayecto importa tanto como el destino.
