Las crisis globales y la hiperconectividad nos dejaron una gran lección: el tiempo es el único recurso que no podemos comprar. Las recientes pruebas en varios países sobre la reducción de la jornada laboral apuntan a un solo norte: la salud mental. Se trata de devolverle al ser humano el espacio para el ocio, para el arte, para sentarse a charlar sin mirar el reloj. Cuando la sociedad entiende que la productividad no puede estar por encima de la paz mental, toda la comunidad sana.
Trabajar para vivir: El impacto real de recuperar nuestro tiempo
- Salud
Lo que parecía una utopía lejana hoy se debate en todo el mundo. Repensar nuestros tiempos de trabajo no es una cuestión de pereza, sino un intento desesperado por recuperar la mesa familiar del domingo.
