Creíamos que viajar era solo sumar kilómetros y sacar fotos, pero a veces el verdadero destino es la gente. La historia de cómo el espíritu nómada y el "salto de fe" lograron encender la chispa de toda una localidad en la Barra del Chuy, demostrando que para cambiar tu vida no hay límite de edad.