Hay momentos en los que la vida se vuelve incómodamente silenciosa. Las distracciones se caen, las certezas se rompen y uno se queda frente a una pregunta simple y brutal: ¿para qué estoy viviendo realmente? Una charla reciente nos invita a reflexionar sobre esa búsqueda que atraviesa a todas las generaciones: la necesidad de vivir con coherencia, propósito y esperanza, incluso en medio del caos cotidiano.