Mientras las redes sociales se convierten en un tribunal de ejecución instantánea, la realidad nos muestra una cara mucho más cruda y dolorosa. La historia del accidente que involucró al comunicador Rafael Villanueva no es una trama de "ricos contra pobres" ni de "famosos impunes". Es la crónica de dos familias destrozadas, de un Estado ausente y de una sociedad que ha perdido la capacidad de piedad. Hoy, cronología en mano y sin filtros, analizamos por qué tu comentario de odio habla más de tus miserias que de la culpabilidad de un hombre.