




La felicidad no es una sola cosa:








Repasamos, con respaldo técnico, cómo llegamos hasta acá: desde el origen de esta fecha en 1992 hasta lo que la pandemia y la inteligencia artificial están cambiando en la forma en que cuidamos la cabeza.
Hoy es un día que, en el fondo, no tendría que estar metido en un calendario, reservado solo para el 10 de octubre. Esto habría que hablarlo, debatirlo, todos los días del año. De hecho se hace, y hay mucha gente a la que hay que agradecerle ese trabajo. Pero generalmente lo más importante se dice cuando llega la fecha, cuando es la efeméride del día, y entonces todo el mundo habla de esto por un rato.
Yo quiero hablarle a la gente que encontramos todos los días en muchas esquinas y en muchos lugares, que no la está pasando bien, que muchas veces no encuentra un motivo cuando los motivos en realidad están ahí: gente con problemas económicos, gente a la que el clima le destruyó una casa o le destruyó sus bienes, gente que tiene familiares enfermos, gente que está en un duelo porque perdió a alguien, gente que está tratando de entender por qué algo se rompió y hoy ya no tiene cosas que antes tenia o creía tener, o está en ese trance de decidir qué hacer con el resto de su vida.
Si hay algo que aprendí a repetir una y mil veces es que el tiempo más importante es el que nos queda de aquí en adelante.
Sé que nada aplica cien por ciento para todos. Sé que lo que para unos es muy grave, para otros no lo es tanto, y que muchas veces lo que magnificamos, lo que idealizamos, lo que ponemos en contextos críticos, se vuelve más fácil de llevar si uno mira un poco más, o se abre a hablar con otras personas y a escuchar lo que tienen para decir.
También pienso en toda esa gente que tiene la capacidad de ayudar a mil personas pero no se ayuda a sí misma. Esas personas que muestran la cara más feliz, el mejor auto, la mejor casa, el mejor jardín, la mejor piscina, y por dentro siguen sintiendo que les falta algo que no encuentran, porque justamente el dinero no les da eso. Hay que dignificar el trabajo. Dignificar la alegría de llegar a fin de mes, o de llegar a los primeros días con el bolsillo un poco más lleno de lo que lo tenías el día anterior, aunque al otro día ya se te vaya todo en gastos, en servicios, en cosas que no se adaptan del todo a tu forma de vida o a lo que ganás. No es fácil explicarle a nadie que tiene que avanzar, pero sigue vivo, y sigue teniendo un montón de cosas por las que vale la pena seguir intentando, todos los días, ser un poco mejor.
No es que todo le toca a uno. Como digo siempre en la radio: todo es a destiempo. Muchas veces vamos por la vida buscando la solución mágica, buscando que en algún momento alguien, Dios o quien sea, nos toque a nosotros, porque sentimos que todo viene mal, que todo da mal. Y no es fácil explicarle a una madre la pérdida de un hijo, ni a un padre la pérdida de gente muy allegada, ni lo que deja un accidente o una catástrofe. Todo eso se mezcla hoy con una velocidad distinta: imágenes que se copian, se imitan, se clonan, y con la llegada de la inteligencia artificial, que bien usada puede ser muy relevante y servirle a mucha gente, y mal usada puede provocar problemas bastante graves.
Nosotros, como agencia, implementamos inteligencia artificial de una manera bastante radical: manejamos agentes, desarrollamos herramientas, intentamos resolver problemas cotidianos con eso. Y me preguntan seguido si el hecho de poder charlar con una inteligencia artificial puede ayudar a resolver algo. Creo que sí puede ayudar, si se usa de una manera seria, comprometida con verificar las cosas de verdad. Pero no sustituye a una persona, y menos a un profesional, cuando lo que hace falta es eso.
Por eso esta nota. Porque la fecha de hoy es un buen motivo para repasar de dónde viene todo esto, cómo estamos parados en Uruguay y en Argentina, qué dejó la pandemia y qué nos está planteando esta nueva herramienta que ya es parte de la vida de muchos.
El Día Mundial de la Salud Mental lo instauró la Federación Mundial para la Salud Mental (WFMH, por su sigla en inglés) el 10 de octubre de 1992, con el apoyo de la Organización Mundial de la Salud. En sus primeros años, el objetivo era simple: que el público general empezara a hablar de los trastornos mentales y de cómo mejorar los sistemas de atención, algo que hasta entonces se discutía casi exclusivamente entre especialistas.
En 1994, bajo la gestión de Eugene Brody como secretario general de la WFMH, se incorporó la idea de darle a cada edición un tema específico. Desde ahí, la fecha dejó de ser una jornada genérica de concientización y empezó a funcionar como una especie de agenda mundial que, año a año, pone el foco en un ángulo distinto: el impacto del trauma y la violencia en la infancia, el vínculo entre salud mental y derechos humanos, la integración laboral de las personas con un diagnóstico psiquiátrico. El tema elegido para este 10 de octubre de 2026 es "Lived Experiences Heard: Real Voices, Real Change" ("Experiencias vividas, escuchadas: voces reales, cambio real"), con el que la WFMH busca que el protagonismo esté en el relato de quienes atravesaron un problema de salud mental, no solo en la mirada clínica sobre ellos, y acompañar además la línea de trabajo de la OMS sobre la desinstitucionalización de la atención psiquiátrica.
En Uruguay, el marco legal viene de la Ley de Salud Mental (19.529) y del Plan Nacional de Salud Mental 2020-2027, que apuntan a correr la atención desde el modelo de internación hacia una atención de base territorial y comunitaria. En octubre de 2025, el Ministerio de Salud Pública presentó, junto a la Organización Panamericana de la Salud, la Acción Nacional por la Salud Mental, un esfuerzo que busca ordenar más de 250 iniciativas locales que ya venían funcionando en distintos puntos del país y darles un marco común. El lema que eligieron resume bastante bien la idea: "Solo juntos podemos construir un Uruguay con bienestar mental para todos."
Una encuesta de Cifra encargada para esa misma fecha, hecha sobre 803 personas adultas de todo el país entre el 15 y el 24 de agosto de 2025, muestra un panorama con matices. Cerca de un tercio de los uruguayos se considera bien informado sobre salud mental, y más de uno de cada cinco dice no tener información sobre el tema. La depresión es, por lejos, el trastorno que más se reconoce; cerca del 40% no logra nombrar ningún trastorno mental específico. Solo el 13% admite tener directamente un problema de salud mental, pero cuando se aplica un índice clínico estandarizado (el índice de Goldberg), hasta el 29% muestra señales compatibles con un malestar psicológico significativo, una brecha que dice bastante sobre cuánto todavía cuesta reconocer lo que a uno le pasa. Cerca de un 25% se siente aislado o excluido, y un 30% reporta síntomas de estrés como insomnio, tensión o ansiedad. De quienes sí reconocen tener un problema, alrededor de un 90% consultó a un profesional, y más de la mitad toma medicación, sobre todo mujeres y personas mayores de 45 años.
La fecha también sirve para mirar un dato más duro: en 2024 se registraron en Uruguay 764 suicidios, lo que da una tasa de 21,35 por cada 100.000 habitantes, apenas por debajo de los dos años anteriores pero todavía entre las más altas de la región. El 76% de esos casos fueron hombres. El tramo de 20 a 24 años tuvo la tasa más alta de los últimos cinco años (33,21 por 100.000), algo que el Ministerio de Salud Pública describió como un foco de crecimiento que necesita atención específica. Por eso, además de la Línea Vida, que detallamos al final de la nota, el MSP y la OPS lanzaron en septiembre de 2025 una nueva Estrategia de Prevención del Suicidio para el período 2026-2030.
Del otro lado del río, un estudio del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, coordinado por Agustín Salvia y publicado en agosto de 2025, midió la evolución del malestar psicológico en la Argentina urbana entre 2010 y 2024. El salto es considerable: la prevalencia de síntomas de ansiedad y depresión pasó del 18,4% al 28,1% de los adultos en ese período, con el repunte más marcado concentrado entre 2021 y 2024. Mirando solo los últimos tres años, un 18% de los adultos relevados tuvo un empeoramiento de su salud mental durante 2024, y el grupo de 60 a 74 años fue el que más aumentó su malestar, con un 30,1%. El estudio también encuentra que las personas en situación de pobreza o indigencia reportan casi el doble de malestar psicológico que el resto, y que las mujeres promedian unos tres puntos más que los hombres.
En ese contexto rioplatense también pesa la palabra de quienes, sin ser siempre profesionales de la salud mental, le pusieron lenguaje cotidiano a estos temas durante años: Jorge Bucay, con libros como "Déjame que te cuente", ayudó a instalar la idea de pensar los propios conflictos a través de relatos, aunque su formación es como médico y terapeuta gestáltico, no exactamente de la psicología clínica tradicional. Gabriel Rolón, psicoanalista, llevó el consultorio a la radio y a la televisión con libros como "Historias de diván". Pilar Sordo, psicóloga chilena, popularizó en toda la región una forma más coloquial de hablar de las emociones familiares. Y en Uruguay, Alejandro De Barbieri, psicólogo y columnista, viene ocupando un lugar parecido desde hace años en medios locales. Más allá de las diferencias entre sus enfoques, los cuatro ayudaron a que hablar de lo que a uno le pasa dejara de sonar raro en una sobremesa o en la radio de un auto.
En marzo de 2022, la Organización Mundial de la Salud confirmó con datos lo que muchos venían sintiendo: durante el primer año de la pandemia de COVID-19, la prevalencia mundial de la ansiedad y la depresión aumentó un 25%. El entonces director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, lo resumió con una frase que no se anda con vueltas: la información disponible es "solo la punta del iceberg". El 90% de los países encuestados incorporó la salud mental y el apoyo psicosocial en sus planes de respuesta a la pandemia, aunque persistían, según el propio informe, lagunas importantes en el acceso real a esa atención.
Lo que vino después no fue un simple regreso a la normalidad. Los datos de Uruguay y de Argentina de estos últimos años muestran que el malestar que se instaló durante el aislamiento no se disolvió apenas se levantaron las restricciones: siguió ahí, con picos en franjas de edad distintas según el país (los jóvenes en Uruguay, los adultos mayores en Argentina), y terminó de correr a la salud mental del lugar de tema tabú al de prioridad de política pública en los dos países.
Lo nuevo de esta década es que, por primera vez, millones de personas tienen en el bolsillo algo con lo que pueden "hablar" cuando no tienen a nadie más cerca, o cuando no se animan a contarle a nadie lo que les pasa. La Asociación Americana de Psicología (APA) se tomó el trabajo de poner por escrito, en 2025, una advertencia que vale la pena tomarse en serio: los chatbots de inteligencia artificial generativa y las aplicaciones de bienestar emocional no deberían usarse como sustituto de un profesional de la salud mental.
La APA señala varios puntos concretos. Los chatbots actuales procesan sobre todo texto o voz, y se pierden señales que un terapeuta sí capta: el lenguaje corporal, una pausa, un gesto. La relación que se construye con una inteligencia artificial es, además, unilateral: la mayoría de estos sistemas está diseñada para validar lo que la persona dice, mientras que un buen profesional también sabe cuestionar, y esa capacidad de generar una alianza terapéutica real sigue siendo uno de los predictores más confiables de que un tratamiento funcione. El manejo de situaciones de crisis es, según la APA, el punto más delicado: hay interacciones documentadas en las que una respuesta mal calibrada del sistema terminó reforzando pensamientos de autolesión o de suicidio, en vez de contenerlos.
Dicho esto, la misma APA no pide prohibir estas herramientas, sino usarlas con criterio: que el desarrollador deje clarísimo que se trata de un sistema y no de una persona, que no se diseñe para generar dependencia emocional, que haya reglas claras sobre qué se hace con los datos sensibles que la gente comparte, y que ningún gobierno use la existencia de estas aplicaciones como excusa para recortar la inversión en profesionales humanos. Nosotros, que trabajamos todos los días con estas herramientas en la agencia, coincidimos con esa mirada: bien usada, y con verificación real detrás, la inteligencia artificial conversacional puede acompañar y puede ayudar a que alguien se anime a buscar ayuda. Lo que no puede, y no debería pretender hacer, es reemplazar a la persona que te mira a los ojos y te pregunta cómo estás.
De todo lo que se puede hacer todos los días, sin esperar a ningún diagnóstico, hay una herramienta a mano que no siempre se nombra como tal: la música. No resuelve lo que hay que resolver con ayuda profesional, pero sí es, para mucha gente, lo que la eleva un poco en un día difícil, sin tener que entrar en remedios ni en tantas cosas con las que convivimos habitualmente. Por eso la radio, acá, no es solo entretenimiento de fondo: es también una forma de compañía, un rato en el que alguien del otro lado te habla, te pone una canción, y te recuerda que no estás escuchando esto solo.
En Uruguay, la Línea Vida (MSP/ASSE) atiende las 24 horas, los 365 días del año, de forma gratuita: 0800 0767 desde teléfono fijo, o *0767 desde un celular.
En Argentina, el Dispositivo 0800 de atención en salud mental también funciona las 24 horas, los 365 días del año, de forma gratuita y confidencial: 0800-999-0091. Puede activar una respuesta de emergencia cuando la situación lo requiere.
Ninguna de las dos líneas exige que la situación sea extrema para llamar. Alcanza con necesitar hablar con alguien.
Si algo de lo que leíste te hizo pensar en vos o en alguien cercano, no hace falta esperar a sentir que la situación es grave para pedir ayuda. Un buen primer paso puede ser tan simple como una llamada.
Fuentes consultadas: World Federation for Mental Health (origen del Día Mundial de la Salud Mental y tema 2026); Organización Panamericana de la Salud / Organización Mundial de la Salud (comunicado sobre el aumento del 25% en ansiedad y depresión durante la pandemia, y cobertura de la Acción Nacional por la Salud Mental de Uruguay); Ministerio de Salud Pública de Uruguay (Ley 19.529, Plan Nacional de Salud Mental 2020-2027, datos de suicidios 2024, Estrategia de Prevención del Suicidio 2026-2030, Dispositivo Línea Vida); encuesta Cifra sobre percepción de salud mental en Uruguay (agosto 2025), difundida por El Observador; Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA-UCA), estudio "Malestar psicológico: la evolución histórica en la Argentina urbana (2010-2024)"; Dispositivo 0800 de salud mental del Ministerio de Salud de Argentina; American Psychological Association (alerta sobre chatbots de IA y salud mental, 2025).