Voz infantil, chupete y mamadera: una mujer de 37 fingió durante años ser una menor de 11 en Brasil

2026-08-19 17:41:29 - MUNDO

BRASILIA.– Durante 14 meses, una pareja de Joinville, en el estado brasileño de Santa Catarina, creyó haber acogido en su casa a una chica de 12 años. La joven decía haber escapado de una situación de abuso, hablaba con voz infantil y usaba chupete y mamadera. La familia le dio comida, ropa, atención médica y un lugar donde vivir.

Pero el 2 de junio, cuando la policía llegó a la vivienda, descubrió que la supuesta menor era, en realidad, Amanda Maria Souza de Oliveira, una mujer de 37 años. Fue detenida y enfrenta ahora un proceso por falsa identidad y estafa.

El hallazgo no solo dejó al descubierto el engaño sufrido por la familia de Joinville. También permitió reconstruir una serie de episodios similares ocurridos en distintos estados de Brasil, en los que Oliveira habría recurrido a identidades infantiles, historias de abuso y enfermedades para conseguir alojamiento, cuidados y protección.

Amanda Maria Souza de Oliveira

La Justicia de Santa Catarina aceptó la denuncia presentada por el Ministerio Público y determinó que Oliveira está en condiciones de ser juzgada, después de que una evaluación de salud mental concluyera que comprendía sus actos y podía enfrentar el proceso. La mujer permanece detenida.

Según sus abogados, Oliveira reconoce haber fingido ser menor, pero niega haber cometido una estafa. La defensa sostiene que nunca tuvo como objetivo apropiarse de dinero o bienes y que utilizaba identidades falsas para conseguir protección y atención.

"Admite que inventó una identidad", dijo uno de sus abogados, Lúcio Sousa. "Fue la manera que encontró para sobrevivir", agregó.

Según la Policía Civil, Oliveira llegó hasta la familia de Joinville a través de un pastor de una iglesia local. Al principio se presentó como Gabriele y dijo tener 18 años. Afirmó que había trabajado en una panadería y que buscaba empleo.

Con el tiempo, comenzó a relatar problemas de salud y dificultades económicas. Después de ganarse la confianza de la pareja, modificó su historia: aseguró que en realidad tenía 11 años y que había escapado de un padre abusivo.

Amanda Maria Souza de Oliveira. Fuente: X

La familia decidió recibirla en su casa. Según los investigadores, Oliveira adoptó entonces una serie de conductas para reforzar su identidad infantil: hablaba con voz aguda, usaba chupete, pedía la mamadera y decía tener miedo por las noches.

La pareja llegó a celebrar su supuesto cumpleaños número 12 e intentó iniciar los trámites para inscribirla en una escuela y adoptarla. Pero cada vez que esas gestiones avanzaban, Oliveira se resistía y aseguraba que su supuesto padre podía encontrarla.

Las dudas aparecieron cuando un familiar comenzó a sospechar y buscó en internet casos de adultos que se hacían pasar por chicos. Encontró antecedentes similares y compartió la información con la pareja. La policía cruzó esos datos y llegó hasta la vivienda.

Cuando fue detenida, Oliveira reveló su verdadero nombre y fecha de nacimiento. Según el jefe policial Rodrigo Gusso, su declaración fue "extremadamente coherente". Los investigadores sostienen que la propia mujer dijo que mentir se había convertido en una forma de vida.

El episodio de Joinville no habría sido el primero. Las autoridades investigan otros casos en los que Oliveira habría utilizado mecanismos similares.

En 2020, se presentó en un refugio para niños como Julia, una supuesta niña de 12 años que había escapado de un padre abusivo. Dijo que había sido obligada a prostituirse y que parecía mayor porque había recibido hormonas. Una semana después, un examen médico confirmó que era adulta.

Al año siguiente volvió a presentarse como menor. Esta vez dijo llamarse Emily, tener 12 años y padecer leucemia. Afirmó además que había perdido a su madre, sufrido abusos y que le habían amputado un brazo.

Amanda Maria Souza de Oliveira. Fuente: X

Durante meses mantuvo contacto con un grupo de oración por internet. Una de sus integrantes, Tatiane da Silva Lima, organizó vigilias por su salud, se inscribió como donante de médula ósea y llegó a tatuarse el nombre de la supuesta niña.

El engaño comenzó a desmoronarse cuando un integrante del grupo advirtió que el brazo que supuestamente había sido amputado estaba intacto. Una consulta al hospital donde decía haber recibido tratamiento confirmó además que no existía ninguna paciente llamada Emily.

En 2023, Oliveira apareció en Nova Iguaçu, en el estado de Río de Janeiro, con una nueva identidad. Esta vez se presentó como Maria Eduarda, o Duda, una niña de 12 años con autismo que supuestamente escapaba de una situación de abuso.

Una organización dedicada a asistir a menores vulnerables decidió ayudarla. Renata Magalhães, una nutricionista de 52 años, comenzó a cuidarla junto con la responsable de la institución.

Amanda Maria Souza de Oliveira. Fuente: X

Magalhães aseguró que gastó entre 4000 y 5000 reales en comida, ropa, atención médica y otros gastos durante el mes y medio que duró el engaño. También llegó a evaluar la posibilidad de adoptar a la supuesta niña.

Las sospechas aparecieron cuando la responsable de la organización anunció que iba a contactar a las autoridades de protección de menores. Duda reaccionó con desesperación y le pidió que no lo hiciera.

La policía determinó finalmente que se trataba de una adulta. En su teléfono, además, encontró búsquedas sobre cómo comportarse como una persona autista y cómo dibujar como si fuera víctima de abuso.

"Ella me manipulaba", dijo Magalhães a medios locales. La mujer contó que el episodio le provocó un fuerte impacto emocional y que durante semanas tuvo dificultades para dormir.

Las autoridades también investigan un episodio ocurrido en enero de 2024 en Pinto Bandeira, en Rio Grande do Sul. Allí Oliveira, que entonces tenía 35 años, se presentó como Melissa, una chica de 11 años que supuestamente había escapado de una red de prostitución.

Amanda Maria Souza de Oliveira. Fuente: X

Una familia la recibió, pero pronto comenzó a detectar contradicciones en su historia y recurrió al Consejo Tutelar. Cuando llegaron los agentes, Oliveira reconoció su verdadera identidad. El caso fue remitido a la Justicia por falsa identidad.

Para los investigadores, los distintos episodios muestran un patrón. Oliveira habría buscado deliberadamente familias, iglesias, refugios y organizaciones predispuestas a ayudar y construido relatos de abuso, enfermedades y abandono para conseguir alojamiento, atención y cuidados.

Sus abogados rechazan que el objetivo haya sido el enriquecimiento. Sostienen que su conducta estaba relacionada con una necesidad de afecto que, según ella, arrastra desde la infancia.

Una evaluación independiente solicitada por la defensa diagnosticó trastorno límite de la personalidad, trastorno de personalidad dependiente y depresión. El juez, sin embargo, resolvió no considerar ese informe determinante para definir si podía ser sometida a juicio.

Ahora, la Justicia brasileña deberá establecer si la conducta de Oliveira encuadra en los delitos de falsa identidad y estafa por los que fue acusada. Mientras permanece detenida, la investigación sigue reconstruyendo nuevos episodios de una historia que durante años permaneció dispersa y que recién salió plenamente a la luz con su arresto en Santa Catarina.

Con información de los diarios The Washington Post y O Globo (GDA)

Fuente: google.com
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