Hoy miramos la luna y parece estar ahí nomás, pero en los años 60, con computadoras que tenían menos memoria que un reloj digital de hoy, el hombre logró pisarla. Neil Armstrong y Buzz Aldrin no solo dejaron huellas en el polvo lunar dejaron la prueba definitiva de que no hay límites cuando el esfuerzo humano se alinea con la ciencia y la valentía. En tiempos de divisiones, mirar hacia las estrellas nos devuelve la humildad y la esperanza.
El día que tocamos el cielo: El legado imborrable del Apolo 11
- Historia
Se siguen sumando aniversarios de aquel paso gigante para la humanidad en 1969. Una hazaña que nos recuerda de qué estamos hechos cuando trabajamos juntos.
